Mediación familiar y violencia de género

Hemos recibido una consulta en nuestra web acerca de la posibilidad de gestionar casos de violencia de género a través de la mediación. Si bien es cierto, que la mediación familiar está dando muy buenos resultados en procesos como separaciones, divorcios, reparto de custodias, etc., hay que aclarar que las condiciones que se dan en los casos de violencia de género no son las idóneas para desarrollar procesos de mediación. Es cierto que estos conflictos tienen su base en las relaciones afectivas, y muchas veces en el seno de una familia, pero en la mayoría de los casos de violencia de género no nos encontramos ante conflictos a solucionar sino ante delitos que juzgar penalmente.

La Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su art. 44.5, establece que la mediación queda prohibida, entre otros, en los procesos de nulidad, separación y divorcio, relaciones paterno filiales, o que tengan por objeto la adopción o modificación de medidas de trascendencia familiar… en que los implicados, sean víctima/autor, inductor o cómplice, de actos de violencia de género. Se trata de una prohibición tajante ya que en estos casos las partes no están en igualdad de condiciones y no se trata de un proceso voluntario.

Cuando se recurre a un proceso de mediación se presupone que las dos partes han contribuido en mayor o menor medida al conflicto, y por eso ambas deben comprometerse  para alcanzar una solución. Pero en el caso del maltrato por ejemplo, no se puede intentar alcanzar un acuerdo para que no haya perdedores, porque en estos casos ya existe un perdedor por adelantado.

Aunque desde el Instituto Andaluz de Mediación no nos cansaremos de repetir que la mediación es el mejor instrumento para favorecer la comunicación y el diálogo, para restablecer las relaciones humanas rotas o deterioradas, queremos aclarar que en situaciones como éstas, solamente cabría recurrir a una mediación penal, en la que la cuestión de la culpabilidad o inocencia no va a ser mediada.

En otros países la mediación se usa como mecanismo de prevención, y en muchos supuestos de evitación de sucesivos actos de violencia de género, pero ¿y en España? ¿Sería viable usar la mediación para prevenir posibles actos de violencia de género? ¿Qué opináis al respecto?

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